Escuchar el silencio y ver la oscuridad
Me levanto temprano para disfrutar del silencio de la casona vacía. No enciendo las noticias televisadas que acompañan mi primer café. La nevera ronronea al fondo y la desenchufo, será solo un instante. Escucho el viento del otoño que juega con las hojas caídas en el patio. Algún coche pasa con prisas dejando su estela de ruido posada sobre los adoquines, como olvidada. Siento la respiración pausada de la reina que duerme, y la mía propia. Afuera la vida se levanta y adentro los periquitos comienzan tímidamente su salutación al sol. Escucho el crujir de la casona y pienso en mis ruidos cotidianos, el estruendo de la fábrica, el tráfico, las voces, gritos, pasos, bocinas, radios, teles, lavadoras, más voces.
La oscuridad es imposible. Ni cerrando los postigos evito la tenue luz que se filtra desde las farolas de la calle junto a mis ventanas. La luna está medio llena o medio vacía, según se mire, como las botellas de güisqui. Las estrellas tililan a lo lejos como en el poema de Neruda. La oscuridad la entendí una sóla vez cuando entré en una cueva y apagamos los carburos, sólo es posible en las profundidades de la tierra, y ni aún así.
No son cosas banales aunque pudiera parecerlo, tampoco sirve apartarse a lugares remotos, una vez estuve en el desierto y el lamento de la arena en su roce con el viento era espantoso, la vía láctea alumbrando una noche insoportablemente bella. Cerca del mar son las olas que traen rumores, las copas de los árboles en lo alto de las montañas agitan sus gritos al viento. Salgo de la atmósfera y la luz de los astros se hace más intensa, viaja mejor en el vacío. Las estrellas retumban con sus reacciones de fusión nuclear, deben ser extremadamente ruidosas las estrellas, me pregunto si seremos capaces e oirlas si escuchamos bien, el vacío nunca lo es tanto. El universo se expande en esa nada que quiero conocer aunque no pueda abarcar mi entendimiento. Mi deseo de silencio y oscuridad me sitúa al borde del agujero negro, me siento caer dentro, y finalmente, me siento como un nada en mi infinita pequeñez.
Hago más café, que me anuncia ruidoso su sabor aromático y caliente , enciendo el ordenador (qué estruendo) y escribo este post, escucho el noticiero, el agua de la ducha corre escandalosa sobre mi piel, y me me fundo con el ruido y la luz de un nuevo día.

7 saludos:
un pasaje tan simple, pero tan cargado de magia...
me encantó como lo contaste
Gracias Chiru.
Me sorprende (positivamente) los incondicionales que siguen pasando por mi isla inconstante.
qué hermoso regreso, tan lleno de imágenes llenas de belleza y sentido.
Que recorrido hace usted por las mañanas! Del rebote de los motores en el adoquín hasta el rugir de las estrellas a mil años luz - supe que algunas estrellas que vemos ya se han muerto, podríamos escucharlas si ya no estan pero aún las vemos ?
Yo también madrugo pero enciendo la electrónica demasiado rápido. Leyéndola me pareció que me pierdo de algo.
Gracias Alex, pero no esperes demasiado del "regreso", en esto del blog algunos son lagos de aguas tranquilas, otros ríos constantes en el recorrido pero tumultuosos en la forma, y yo me veo como las olas de las grandes mareas, va por rachas, al ritmo de la luna.
Ul, estoy segura que sabe que el sonido necesita un medio para propagarse, al contrario que la luz, que puede viajar en el vacío. Asumiendo que el vacío no es completo, efectivamente podríamos escuchar estrellas muertas hace mucho tiempo, y muchos años luz más tarde de que se extinga la luz que nos llega de ellas. De hecho, parece que todavía se escuchan los ecos de la explosión inicial, da hasta miedo imaginarlo.
sin querer di contigo!!!! me recuerdas? creí que ya no escribías, si te estoy confundiendo avisame..
Te recuerdo Trisha, creía que la que no escribías eras tú! Me pasaré a verte.
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