Como si no me quisieras
caminas por mi casa como por mi vida, con pasos lentos y pesados, con torpeza.
caminas por mi casa como por mi vida, con pasos lentos y pesados, con torpeza.
Me senté sobre el ancho puente de piedra sin baranda con los pies colgando para el ver el río que corría bajo mis piés alejándose en busca del mar, y sentí tristeza al ver que lo que veía era el río que se iba, que ya nunca más sería río bajo mis piés colgando desde el puente de piedra. Luego decidí cambiar de lado y colgúe los piés del sentido del río que venía, que podía imaginar inmenso y eterno, y percibir su arribada justo hasta el instante en que atravesaba el puente y dejaba de ser el río que imaginaba para convertirse en río que fué.
¿Y el presente?
Desde el centro del puente no se veía río.