viernes 28 de agosto de 2009

Es cierto

Dejé de fumar

Dejé el trabajo

Dejé a Mi-E

miércoles 26 de agosto de 2009

One year later...

Como que el meme éste me desconcentró, uff!!

Ya no sé ni por donde ando, pero existo.

jueves 24 de julio de 2008

Esas pequeñas cosas (meme)

No es que me entusiasmen los "memes", pero porque me lo manda Ana C., y porque hace tanto tiempo que no escribo, vamos allá.

En esto consiste:
1) Escribir 14 "pequeñas cosas" que te hagan feliz
2) Antes de eso copiar las reglas
3) Seleccionar 6 bloggers para que sigan con el meme
4) Avisarles a dichos bloggers que han sido seleccionados

Antes de empezar aviso al navegante, el concepto de felicidad me parece un poco meme(z), me centraré más bien en esos pequeños placeres que nos da la vida mientras nos putea, y que hacen que, pese a todo, nos parezca que vale la pena vivirla. No están todos los que son, pero ahí van 14 sin pensar demasiado:

1- Levantarme y que haya café recien hecho. Si es domingo y también está el periódico es el summun.

2- Los besos espontáneos de la reina (mi hija)

3- Poder tomarme una cerveza fría cuando estoy arreglando las plantas del patio un día de intenso calor.

4- Más cerveza fría y periódico en la terraza de mi café habitual al salir del trabajo, cuando Merche me la sirve en copa helada.

5- Obtener más de 125 kilos de sulfato de imazalil en alguna reacción.

6- Mojarme de la cabeza a los pies debajo una tormenta de rayos y truenos.

7- Descalzarme después de haber llevado tacones toda una noche de fiesta.

8- Encontrar un billete de cincuenta euros que no me acordaba que tenía.

9- Un libro que me tenga enganchada y la casa vacía (y una cerveza, por supuesto)

10- Mirar el océano en la isla y fundirme con la tierra, me transformo en roca volcánica.

11- Llegar a casa y encontrarla la mitad de desordenada de lo que estaba esperando.

12- Un baño nocturno y desnudo en el mar.

13- Terminar esté meme, y poder ir, por fin, a por esa cerveza que me está llamando hace rato.

14- Saltarme la regla número 3, y la 4 por consiguiente.

O sea, que en un egoista gesto de respeto a la libertad ajena, invito a todo aquel que quiera seguir el meme a que se autoseleccione.

sábado 24 de mayo de 2008

Como si no me quisieras

caminas por mi casa como por mi vida, con pasos lentos y pesados, con torpeza.

lunes 19 de mayo de 2008

Parábola tonta

Me senté sobre el ancho puente de piedra sin baranda con los pies colgando para el ver el río que corría bajo mis piés alejándose en busca del mar, y sentí tristeza al ver que lo que veía era el río que se iba, que ya nunca más sería río bajo mis piés colgando desde el puente de piedra. Luego decidí cambiar de lado y colgúe los piés del sentido del río que venía, que podía imaginar inmenso y eterno, y percibir su arribada justo hasta el instante en que atravesaba el puente y dejaba de ser el río que imaginaba para convertirse en río que fué.
¿Y el presente?
Desde el centro del puente no se veía río.

domingo 27 de abril de 2008

no title



Hoy
Camino entre la multitud respetuosa al compás de los tambores, los diablos esgrimen el fuego iluminando las calles estrechas, es la fiesta del fuego y la civilización celebra sus mitos en comunión. Adoro el olor a pólvora festiva, también el del incienso de mi infancia católica practicante. El cielo y el infierno se funden en un único olor antiguo, el hombre conjura sus dioses y demonios celebrando el dominio de los elementos.

Ayer
Compré un libro de poemas de una amiga que se me reveló diferente, supe que la diferencia estaba en mi forma de mirar, y supe que además de lo que dijo el zorro, lo que dijo Diego, también lo invisible es esencial a los ojos.

La semana pasada
Hace meses que no llueve, las plantas de mi patio reciben sedientas de mis manos el agua que escatimo a las prohibiciones de riego, le dicen restricciones. Sustituyo petunias y gardenias por cactus y crasas, humus y hiedras por gravas y basaltos , me adapto al calentamiento pero conservo el jazmín, no concibo las noches de verano sin su cálido aroma, se dice que relajante y apaciguador de angustias.

Desde hace un tiempo
Mi-E regresó y se instaló en mi vida, todavía no en mi corazón que no consigue cicatrizar. Ejerzo el maltrato en los límites del subconciente y el sentimiento se encarniza contra la razón. Como terapia psicodramática me entrego triangularmente a mi amante de maravillosa sonrisa y a mi pasado con vocación de proyecto. Ellos se hermanan y celebramos la canción “A l’ombre des maris” de Brassens. Conjuro mis dioses y demonios particulares a través de la fiesta de los sentidos.

Siempre
De todo esto y más cosas quisiera hablar cuando enciendo el ordenador y juego a la carta blanca hasta dolerme los ojos para escapar a la conciencia.

En este instante
Reivindico la vida a través del espejo que es el blog y la palabra.

viernes 22 de febrero de 2008

Recortes

"Un troç de lluna", Foto de Francesc, publicada el lunes, noviembre 06, 2006, en "Recortes"




Hoy luce la luna llena, generosa y eterna sobre los campos de viñas del Penedés y me invade tu recuerdo desconocido.
Un troç de lluna, la luna de Linus, tu lluna.


Blogista inquieto, divertido y polémico, comentarista temprano y fiel, hace no mucho tiempo narrabas tu peligroso y fatal viaje:


Pero cuando ya estás atisbando las costas de la Isla a la que anhelas llegar, te invade el desasosiego y el temor de que ningún accidente de última hora pueda echar por la borda tu paciencia de muchos meses, tus silencios, el haber evitado caer en las simas tentadoras del egoismo o la autocompasión que te pudo haber gratificado, de forma efímera, momentos de desazón.

Itaca está en el horizonte y pido, o mejor dicho, me reclamo últimos alientos para poder cumplir esa parte de la travesía, la que ahora veo más difícil por más anhelada y con una posibilidad de desembarco otrora casi utópica. La utopía...la única verdad, como siempre y como nunca.



Y en un instante necesito creer, quiero creer, creo, en tu utopía. Itaca ha de existir forzosamente para tí, allí te encuentras ya sin dolor, sin angustia, sin espejos.


No hay más palabras, solo este pequeño y torpe homenaje, cada luna sobre la tierra que algún día compartimos, un recuerdo.

sábado 16 de febrero de 2008

Juegos de azar

Una vez más el aeropuerto, detesto esos viajes “de negocios” en compañías Low-cost, siempre demasiado rápidos, siempre a ciudades tan serias como Bruselas o Milán, donde uno no imagina que pueda pasar nada, la aventura. Pero siempre una esperanza, un juego de azar, pensar que un día conoceré a alguien especial en uno de estos trayectos, nos sentaremos juntos, empezaremos comentando nuestras respectivas lecturas, y nos embarcaremos en otro viaje de más larga duración, de esos que no tienen retorno.

La cola de embarque invariablemente homogénea, mayoría de caballeros con traje oscuro y maletín con ruedas, algunas corbatas, la mayoría apuestos, destilando after-shave de sus rostros concentrados. Ningún Indiana Jones de mis sueños, pero un traje gris es siempre un misterio, al fin y al cabo yo también llevo traje sastre en estas ocasiones. Miro mi boleto de la suerte, 24-D, pasillo, y una vez más repaso los premios, descartando mentalmente casados, estresados, extremadamente obesos, extremadamente maduros, extremadamente tiburones jóvenes, y especialmente los que esgrimen el portátil como una prolongación de sus miembros, de sus vidas, extremadamente predecibles. Esos, definitivamente, son los que menos me interesan. También cabe la posibilidad de que me corresponda extremadamente extranjero de forma que no podamos encontrar ni idioma ni lugar común para establecer contacto, o mujer, o niño, pero en este tipo de vuelos la probabilidad es escasa.

El grupo no sale mal parado, me permite mantener la ilusión y en mis labios asoma una sonrisa que nadie interpreta.

Cuando entro ya están casi todos instalados, casi siempre accedo al avión entre los últimos, me permite alargar la emoción del juego. Estiro la mirada hacia la fila 24 mientras aprieto esperanzada mi boleto de la suerte, el trozo de tarjeta que me devolvió la azafata, mi número de la fortuna. Hoy puede ser el día, me aproximo con el corazón latiendo más deprisa de lo normal y una tímida sonrisa, dispuesta a detectar si utilizo el Bondía, Bonjour, Goodmorning, Bongiorno, o simple y llanamente un castizo Buenosdías o un sencillo “Hola”, más efectivo con mis compatriotas, una mala elección puede frustrar toda esperanza de embarcarse en una conversación si mi compañero de viaje duda poder ser comprendido. Y en ese momento cuando llega el horror, no me equivoco, libre el asiento 24-E, me topo en el 24-F con un rostro de ratón de ojos vidriosos y dientes irregulares, descamisado y sudoroso, pequeño, despeinado, casado o estresado sin duda, sin mas encanto que la leve inclinación de cabeza con que me recibe cuando me instalo a su lado. No juzgo nacionalidad, no me entretiene. Él abre su portátil, yo mi novela, y sumerjo mi nariz en la lectura hasta que, dos horas más tarde, la azafata y el golpe del compartimento de las ruedas nos comunican el aterrizaje inminente.

Pienso en el viaje de vuelta, otro número, otra ilusión, otra emoción, una vida llena de oportunidades, y vuelvo a sonreír.

sábado 1 de diciembre de 2007

Convivencia


El acto de preparar un bocadillo salchichón de forma autónoma demuestra hasta que punto la convivencia no será posible.

viernes 23 de noviembre de 2007

Escuchar el silencio y ver la oscuridad

Me levanto temprano para disfrutar del silencio de la casona vacía. No enciendo las noticias televisadas que acompañan mi primer café. La nevera ronronea al fondo y la desenchufo, será solo un instante. Escucho el viento del otoño que juega con las hojas caídas en el patio. Algún coche pasa con prisas dejando su estela de ruido posada sobre los adoquines, como olvidada. Siento la respiración pausada de la reina que duerme, y la mía propia. Afuera la vida se levanta y adentro los periquitos comienzan tímidamente su salutación al sol. Escucho el crujir de la casona y pienso en mis ruidos cotidianos, el estruendo de la fábrica, el tráfico, las voces, gritos, pasos, bocinas, radios, teles, lavadoras, más voces.

La oscuridad es imposible. Ni cerrando los postigos evito la tenue luz que se filtra desde las farolas de la calle junto a mis ventanas. La luna está medio llena o medio vacía, según se mire, como las botellas de güisqui. Las estrellas tililan a lo lejos como en el poema de Neruda. La oscuridad la entendí una sóla vez cuando entré en una cueva y apagamos los carburos, sólo es posible en las profundidades de la tierra, y ni aún así.

No son cosas banales aunque pudiera parecerlo, tampoco sirve apartarse a lugares remotos, una vez estuve en el desierto y el lamento de la arena en su roce con el viento era espantoso, la vía láctea alumbrando una noche insoportablemente bella. Cerca del mar son las olas que traen rumores, las copas de los árboles en lo alto de las montañas agitan sus gritos al viento. Salgo de la atmósfera y la luz de los astros se hace más intensa, viaja mejor en el vacío. Las estrellas retumban con sus reacciones de fusión nuclear, deben ser extremadamente ruidosas las estrellas, me pregunto si seremos capaces e oirlas si escuchamos bien, el vacío nunca lo es tanto. El universo se expande en esa nada que quiero conocer aunque no pueda abarcar mi entendimiento. Mi deseo de silencio y oscuridad me sitúa al borde del agujero negro, me siento caer dentro, y finalmente, me siento como un nada en mi infinita pequeñez.

Hago más café, que me anuncia ruidoso su sabor aromático y caliente , enciendo el ordenador (qué estruendo) y escribo este post, escucho el noticiero, el agua de la ducha corre escandalosa sobre mi piel, y me me fundo con el ruido y la luz de un nuevo día.